«El valor no es la ausencia de miedo; es decidir seguir adelante a pesar de él». No dejes que el peso de la responsabilidad te haga darle demasiadas vueltas a tu propósito. Deja de pensar tanto y vive según tu vocación, abrazando el momento que Dios ha puesto ante ti, sabiendo que Él te ha dotado de lo necesario para ello.