Somos generosos sin complejos.
Todos somos personas quebrantadas e incompletas que necesitamos la gracia de Dios. Nos acercamos a las personas tal y como son y les ofrecemos generosamente la gracia que hemos recibido de forma gratuita.
Lo más importante es Amar a las personas hacia Jesús.
Amar a Dios = Amar a las personas. Todas las personas tienen valor y son importantes para Dios. Nos acercamos a quienes no conocen a Jesús para ayudarles a escribir una nueva historia de vida junto a Él.
El Reino es lo primero.
Dar prioridad al Reino nos lleva más allá de nuestra propia comunidad eclesial. Nos esforzamos por unirnos a Dios allá donde Él esté actuando. La Iglesia es lo que somos, estemos donde estemos.
La generosidad radical transforma nuestro mundo.
Como iglesia que antepone el Reino, compartimos nuestros recursos y a nuestra gente de forma desinteresada.
La Biblia transforma nuestra forma de vivir y en quiénes nos convertimos.
La Biblia es nuestra principal fuente de transformación. Vamos más allá de la mera información para llegar a una aplicación práctica y relevante.
Las personas conectadas son personas transformadas.
La comunidad es esencial para conectar con Dios y con los demás, con el fin de transformarnos.