Nuestra razón de ser es dar a conocer a Jesús a los reclusos y ponerlos en contacto con la iglesia local.
La población menos practicante de EE. UU.
Cada año, 1,9 millones de personas en EE. UU. se ven afectadas por el encarcelamiento, lo que las convierte en la población menos practicante de nuestro país. Nuestra misión es cambiar esa situación.
No nos detendremos ante nada para garantizar que cada recluso de EE. UU. tenga acceso directo y personal al Evangelio. Queremos ayudarles a hacer crecer su fe, sanar traumas y heridas emocionales, romper con las adicciones y los ciclos viciosos, y permitir que cada persona entre rejas pueda asumir su vocación como hijos e hijas del Altísimo.