Todos los cristianos, no solo los líderes de la iglesia, debemos participar activamente en hacer discípulos, resaltando la naturaleza inmutable del mensaje de salvación de Jesús a pesar de los cambios sociales. El texto también reflexiona sobre la adaptación a las nuevas tecnologías y los cambios culturales, instando a comprender los tiempos actuales para un ministerio efectivo, inspirados en el ejemplo bíblico de los hombres de Isacar.