El contexto de «donde dos o tres se reúnen en mi nombre» tiene que ver con la disciplina eclesiástica y la confrontación del pecador descarriado. En el versículo 16 se ha invocado el principio de que se necesitan «dos o tres testigos» para formular una acusación. Parece que la mención de «dos o tres» en el versículo 20 se hace eco de ese principio; los «dos o tres» están enfrentándose al pecado en la Iglesia.